miércoles, 11 de marzo de 2009

¡Cuida bien de este día!

Este breve texto abre el Diario de un poeta reciencasado de Juan Ramón Jiménez:

SALUDO DEL ALBA

¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve trascurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.

El día de ayer no es sino un sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, de este día!

(Del sánscrito.)


Me dicen que nadie sabe si el texto es de Juan Ramón o de otra fuente, por lo que supongo que podemos interpretar la referencia al sánscrito como una señal que apunta vagamente al saber hindú o budista, a alguna lectura que el poeta habría hecho suya, devolviéndola al mundo en su bella prosa.

Empezaba a haber curiosidad por la sabiduría oriental desde los años 50 del siglo XIX. Eran los años de las malinterpretaciones de los primeros orientalistas y los teosofistas. Cierto modernismo estuvo vinculado al mundo del teosofismo*. Por otro lado, Juan Ramón había traducido a Tagore, y tuvo en Nueva York un encuentro con Ananda K. Coomaraswamy, como vimos (aunque no me consta que fuera algo más que un encuentro casual). En cualquier caso, es claro que tenía un interés más o menos profundo por lo oriental, como era natural en un intelectual de su tiempo, y seguramente en función de eso hay que ver el "Saludo del alba".

Lo cierto es que el texto me suena tradicional y modernista a la vez, y puedo conectar con él desde las dos perspectivas, una más espiritual y la otra más vitalista, por decirlo de algún modo; seguramente, es una distinción vana. Tiene algo de la luz de la sabiduría tradicional, y algo del color del modernismo, todo mezclado. Verdaderamente, el consejo de Juan Ramón es un buen consejo. Cada día es la vida entera. Despertar cada mañana es como nacer a un nuevo día, y dormir es como un morir y un adentrarse en la tiniebla de lo ignoto. Está ahí de algún modo también el carpe diem latino, pues en el fondo la espiritualidad se trata de lo mismo en todas partes: vive el momento presente, aprovecha el día, vive cada instante con plenitud, abierto, despierto a la belleza que hay en todo. El pasado y el futuro no existen sino en la mente, pero vivir en el presente –viene a decir quizá más con un sentido poético Juan Ramón– ilumina pasado y futuro. El poeta lo dice con una palabra tierna, amorosa: cuidar. Cuidar de este día es cuidar de nosotros y de todo; es vivir con respeto ante todo. ¡Cuidemos bien de este día! Porque es, de hecho, el único día que hay.

[*]: Unas palabras sobre el teosofismo. René Guénon analizó, denunció, desenmascaró este movimiento pseudorreligioso nacido en el siglo XIX en El teosofismo: historia de una pseudorreligión. La valoración de Guénon es claramente negativa: señala, entre otras cosas, que los teosofistas hicieron una lectura de las doctrinas orientales falsa, desnaturalizada, distorsionada. El análisis de Guénon parece lúcido, profundo y minucioso, ceñido a una lectura rigurosa de los textos tradicionales. Sin embargo, creo que no es conveniente quedarse en una lectura exclusivamente negativa de los acontecimientos. El propio Guénon reconocía que no todo era fraude, que algunos teosofistas habían tenido una intención honesta, y eso, me parece, es un dato importante: la intención tiene quizás una importancia acaso más grande de lo que solemos juzgar. En todo caso, el Espíritu sabe muy bien lo que hace, y nuestros juicios no son más que eso: juicios humanos y contingentes. La venida de Oriente a Occidente es un hecho importantísimo, trascendental. De que el teosofismo fue, en parte, un intento de ese acercamiento, creo que no hay duda. Que fue un intento precario, torpe y poco serio, probablemente contaminado desde el principio por la malinterpretación de ideas tradicionales e incluso por el fraude, parece claro. Pero nada es blanco ni negro y todo tiene su lugar. Por ejemplo: posiblemente y en parte debido a aquello, el propio René Guénon y Ananda K. Coomaraswamy, entre otros, comenzaron un trabajo de estudio y difusión de las doctrinas tradicionales desde una perspectiva más seria. Y sin duda en aquella confusión de nuevos espiritualismos había ideas interesantes y, desde luego, legítimas en sí. En fin, el entramado de las cosas, las relaciones entre los acontecimientos, se nos escapan. El Espíritu sabe muy bien, sin duda, las vueltas que tiene que dar la historia, y la función de cada cosa en el todo.

4 comentarios:

  1. Hola Daniel, me gustaria dejarte un par de rubais(cuartetas) del poeta Omar Jayam s.XI, nacido en Neishabur, provincia del antiguo Jorasán, que incluia territorios divididos actualmente entre Irán, Afganistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

    Hoy el mañana no está a tu alcance,
    y locura es pensar en el mañana. Del resto de la vida no sabemos el precio.
    ¡Lánzate a amar, no pierdas este instante!


    ¡Oh amigo!, ven y por el mañana no nos apenemos
    de esta vida aprovechemos todo aliento.
    Mañana, cuando dejemos esta morada transitoria,
    con aquellos de hace siete mi años dormiremos.


    Omar Jayyam se empezó a conocer en Europa en el s. XIX, recitándose sus poemas en los clubs de poesia dentro de la corriente de moda orientalista, al aparecer sus primeras traducciones se convirtió en un autor de culto.

    Al leer el verso de Juan Ramón me han recordado los de Jayyam, del que seguro conoció su obra, como la de otros autores orientales que tanto influyeron en aquella época.

    Muy interesante tu blog.

    Saludos Daniel.

    Joaquín.

    ResponderEliminar
  2. Hola Dani, parece que las horas de clase no caen en saco roto...
    He añadido tu blog a los frecuentes para ir echandole un vistazo. Un beso

    ResponderEliminar
  3. Joaquín, bienvenido y gracias por tu comentario. El poema que aportas me parece precioso, y creo que ejemplifica la importancia que al vivir en el presente se da en todas las tradiciones espirituales, así como la locura que es vivir en la mente, proyectado en un futuro imaginario.

    Me encanta el tercer verso: "¡Lánzate a amar, no pierdas este instante!". O sea, el CARPE DIEM en su sentido auténtico, porque vivir en el presente es amar.

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola Cristina! Me alegro de verte por aquí. Bienvenida y gracias por comentar. Un beso.

    ResponderEliminar