viernes, 16 de febrero de 2007

Literatura, compromiso y evasión

Se habla a veces, con tono más o menos peyorativo, de literatura de evasión, oponiéndola a una literatura al parecer seria, comprometida, en contacto con la realidad. Me pregunto cuánto hay de verdadero y cuánto de ilusorio en esta distinción.

¿Es justo decir que existe una literatura comprometida y otra de evasión? Quizá el problema resida en el significado que se da a tales términos.

¿Compromiso con qué? ¿Con la realidad? Y ¿qué es la realidad? La Odisea es una obra profundamente comprometida con la realidad honda del ser humano. ¿Acaso el hecho de que esté compuesta en clave mítica la convierte en literatura de evasión? Sin ir tan lejos (nadie osaría desmerecer a Homero), El Señor de los Anillos es mirado con desprecio por muchos académicos. ¿En qué se basan para descalificar la novela de Tolkien como literatura de evasión? ¿En la clave mítica en que está escrita? En que su finalidad es entretener, dirá alguno, pero ¿acaso no es ése un rasgo común a toda novela?

Si admitimos los conceptos de compromiso y evasión en relación a la literatura, creo que es justo reconocer que no se encuentran tanto en la apariencia externa como en su calidad íntima.

Kafka afirma que un libro tiene razón de ser sólo si sirve para romper el mar congelado que llevamos dentro. Es decir, que ha de remover algo en nuestro interior; ha de servir de revulsivo contra esa tendencia a la solidificación que impide al hombre mirar con ojos limpios en su interior y, desde ahí, al mundo. Para que esto sea posible, me parece, es necesario que haya un rayo de luz en la composición de la obra. Inspiración y arte. Calidad íntima, y no tanto pretensión de realidad.

Pero, de cualquier modo, podemos dar un paso más y preguntar: ¿dónde las letras impresas se tornan literatura? No en un libro sino en la mente. En última instancia es el lector quien, con su actitud, desde su lectura personal, se evade de la realidad o se compromete con ella.

No me parece injusto, pues, concluir que compromiso y evasión se juegan ante todo en un ámbito mental. Es, principalmente, un problema de actitud.

[Publicado en el Sitio de Ciencia-Ficción el 18 de febrero de 2007; en la revista La Clamor de Monzón, nº 958, el 23 de febrero de 2007.]

1 comentario:

  1. Comentarios a la entrada en su anterior ubicación:


    Autor: Elros

    Literatura de evasión, literatura de compromiso... y ¿qué pertenece a una y a otra?

    Si la de compromiso es la buena... ¿la que no se compromete con nada tiene que ser necesariamente mala?... ¿y al revés?

    ¿Quién clasifica las obras situándolas en una u otra vertiente?... ¿el ya famoso "CANON LITERARIO? (que yo defiendo como apoyo académico, docente y cultural).

    Entonces ¿debemos ignorar la genialidad creativa de Bryce Echenique porque no se ha comprometido social y politicamente como Alberti?

    ¿Tenemos que recomendar más fervientemente a Martí por su compromiso nacionalista que a Borges debido a su ambigüedad ante la dictadura argentina?

    ¿Todos tenemos la misma idea de "compromiso"?... ¿y de "evasión"?

    ¿No hay gente que se "evade" leyendo sobre "compromiso"?... ¿y si yo considero "compromiso" lo que a vosotros os sirve de "evasión"?

    Quizá demasiados interrogantes para asumir ciertos criterios clasificadores, ¿no?...

    Fecha: 17/02/2007 01:50.


    Autor: Enrique

    ¡Por Tutatis y Edgar Froese! Pensé que os había perdido la pista. Parece que por fin todo funciona con normalidad.

    Sobre el tema que comentas: ¡uf, qué complicado! Un hombre puede llegar a ser presidente del gobierno (estoy pensando en Chirac) leyendo tebeos (Asterix o Lucky Luke) en lugar de sesudos tratados de historia, novela de evasión o compromiso, para llegar a la conclusión de que América fue descubierta por los vikingos y que las hordas españolas que conquistaron el planeta Marte eran bastante peores que los colaboracionistas del gobierno de Petain, o que los hooligans fascistas del Paris St. Germain. También hay casos, no muy lejanos, en que uno puede llegar a presidente del gobierno escribiendo libros de evasión (ciencia ficción, por ejemplo: estoy pensando en “Mein Kampf”) no exentos, por ello, de un inefable compromiso.

    Más en serio: celebro que estés ahí de nuevo, dando caña. Y recuerda, amigo, las palabras del loco de Houellebecq: “la literatura no sirve para nada”.

    Un abrazo

    Fecha: 17/02/2007 08:21.


    Autor: Ireth

    Sí, yo también he visto los problemillas que habéis tenido estos días con blogia.

    Compromiso y evasión, creo que el problema es la consideración entre un amplio sector de que la presencia de uno de ellos en una obra excluye necesariamente la del otro. Y yo no veo el porqué de la separación de ambos términos. Es más, creo que lo ideal sería una complementación de ambos.

    Parece que el canon institucionalizado siempre ha valorado más el compromiso que la evasión, otorgando, cómo no, una mayor calidad a la literatura de compromiso que tiende a relacionarse con el social en términos ideológicos, mientras que aquella literatura de "evasión", es secundaria y menos importante. Pero, qué es compromiso y qué es evasión. ¿Alguien puede definirlas y oponerlas dando razones contundentes? Creo que no.

    Por otro lado, siempre se ha tendido a considerar mayoritariamente, dentro de la literatura de serie B que supone la de evasión, principalmente a la literatura fantástica o de ciencia-ficción. Como si la evasión a otros mundos imaginarios no pudiera incluir el compromiso o la complejidad necesaria para ser considerada como una obra de arte. Como resultado, sucede que parece que alguien que haya leído "El señor de los anillos" de Tolkien, al que menciona Dani, o por ejemplo "La historia interminable" de Ende (y yo he hecho ambas cosas) ya es un raro o un friki de esos a los que hay que marcar con una cruz. ¿? Quizá exagero, pero creo que no estoy muy lejos de la realidad. ¿Es que acaso detrás del mundo creado por Tolkien no hay algo mucho más profundo? Afortunadamente hay otras obras clásicas que se escapan de esta infravaloración: Homero y otros autores clásicos u novelas como "Un mundo feliz" o "1984".

    Queda aún otro problema: si hemos más o menos fijado el compromiso en lo ideológico, qué es la evasión. Vale, parece que la asociamos con el entretenimiento y el viaje a otros mundos. ¿Pero es que acaso no es todo acto de lectura una evasión a una ficción concreta? La presencia del elemento maravilloso, mítico o fantástico ya es otra historia. Aquí me quedo con esa idea que toma Lázaro Carreter de otros autores y que aplica a la poesía pero que podemos extender a cualquier manifestación literaria (o artística): supone que todos los poemas parten de una oración implícita que es un exhorto al lector: "Yo [el poeta] imagino, e invito a usted [lector] a imaginar un mundo en el cual...". Con lo cual todo acto de lectura es un acto de evasión. Y es que cuando leemos olvidamos nuestra realidad cotidiana para enfrascarnos en una historia de la que nos apropiamos y podemos sentir como nuestra, pero que podemos dejar en el momento que queramos.

    Para terminar, que ya me he alargado demasiado, otra idea tópica es considerar los libros extensos como "infumables". ¿Yo leer el "Quijote"? ¡Vaya rollo! No voy a comentar este hecho... Y, en el extremo más risible, podemos encontrar establecimientos en los que se venden libros a peso. Y, estos días he empezado descubrir la historia de la literatura portátil en la obra de Vila-Matas, interesante: parece que este efímero grupo pretendía que las obras de calidad tenían que ser pequeñas y, por tanto, portátiles, esas eran las grandes obras maestras. Quizá todo esto es más explicable en un mundo en el que cada vez se vive más deprisa y hay menos tiempo para hacer cosas, incluido leer (de ahí el estallido de la literatura breve: cuento, microrrelato, ...).

    Sea como fuere, en literatura tenemos ambos extremos... Considero esta oposición compromiso vs. evasión irreal e inadecuada. Y creo que el espíritu de una gran obra literaria prevalece por encima de clasificaciones o denominaciones de ningún tipo, eso es lo que la universaliza y rompe ese hielo interno y nos hace reaccionar atrayéndonos.

    Un saludo a todos!

    Fecha: 17/02/2007 22:49.


    Autor: hernan

    El mismo Tolkien ha dicho lo suyo al respecto.
    http://www.hjg.com.ar/txt/jrrt/jrrt_hadas.rtf
    Es bastante famosa esta aguda distinción suya:


    "Los críticos han elegido una palabra inapropiada cuando utilizan el término Evasión en la forma en que lo hacen; y lo que es peor, están confundiendo, y no siempre con buena voluntad, la Evasión del prisionero con la huida del desertor".

    Fecha: 18/02/2007 01:51.


    Autor: Antonio Martínez Jover

    Me gusta leer a alguien con un punto de vista parecido al mío respecto a este tema, sobre el que he escrito a menudo y he tenido acaloradas conversaciones en las que me ha sido muy difícil hacerme entender. Me parece bastante absurda la diferenciación entre literatura de evasión o de compromiso, o "fantástica" y "realista", sobre todo cuando se hace con el afán de minusvalorar calidades: es algo más propio de debates de otro orden que no artísticos. Es más, considero que las mayores obras maestras de la literatura son precisamente aquéllas difíciles de etiquetar en uno u otro supuesto "género". Tenemos una odiosa tendencia a diseñar corrientes artificiales, lo cual no sería demasiado perverso si ello no implicara también un exceso de dogmas y prejuicios inútiles.

    Fecha: 19/02/2007 16:32.


    Autor: Daniel

    Gracias a todos por vuestros interesantes comentarios. He vuelto a poner el de Toni (justo antes de éste), que se había perdido junto con el artículo a causa de los problemas de Blogia, que parecen ya felizmente solucionados. Contesto a cada comentario por separado, pero considero que vuestras intervenciones, por girar en torno al mismo asunto con esa lucidez, se complementan y enriquecen muy bien unas con otras, por lo que mis comentarios a ellas también van para la conversación en general.

    Fecha: 19/02/2007 17:43.


    Autor: Daniel

    Elros, tu reflexión me parece muy acertada y creo que coincidimos en un sano escepticismo ante dogmatismos literarios y cánones culturales. Las etiquetas son apoyos, y no deberían ser tomadas demasiado en serio. Los interrogantes que planteas me parecen en sí mismos muy esclarecedores. Percibir una especie de profundo compromiso donde algunos sólo ven evasión es precisamente la sensación que tengo al leer a Tolkien, por ejemplo. Hace unos días, alguien me expresaba su opinión en torno a este tema diciendo que en toda obra están siempre presentes los dos niveles: evasión y compromiso, entretenimiento y revelación. Quizá la clave esté en los cristales con que se mira, y lo limpios que estén de ideas y expectativas.

    ¡Salud!

    Fecha: 19/02/2007 17:45.


    Autor: Daniel

    Enrique, me alegro de leerte por aquí. Las palabras que citas de Houellebecq son en verdad para recordarlas, me parece. Lo verdadero, si es que existe algo como eso, suele sonar a locura. Creo que está un poco en la línea de la famosa inutilidad del arte de la que habló hace poco Paul Auster, lo cual fue malinterpretado por algunos. La cuestión del compromiso y la evasión: a mí también me parece muy complicada, creo que tanto como queramos jugar con esos dos conceptos; quizá sólo así, tomándolo como un juego, sin identificaciones, se pueda llegar a alguna especie de conclusión válida (para luego desecharla con sano desapego, por supuesto).

    ¡Un abrazo!

    Fecha: 19/02/2007 17:53.


    Autor: Daniel

    Ireth, tu comentario sobre la evasión y el compromiso me parece muy atinado, poco puedo comentar. Creo que queda claro que, si jugamos con estos conceptos, su oposición en tanto que cualidad de la obra literaria es inadecuada. Otro posible aspecto es el que apuntaba en el artículo: considerarlos en tanto que actitudes del lector a la hora del acto de leer. Muy interesante lo que dices sobre el estallido de la literatura breve relacionado con la aceleración del mundo (pos)moderno. Al final haces referencia al espíritu de la obra de arte, que, coincido contigo, está más allá de dualidades conceptuales del tipo compromiso vs. evasión o de cualquier otro tipo. Es bonito llamarlo "espíritu", y tal vez sea de lo más adecuado. Inspiración creo que también valdría. Son términos que hoy día están en desuso o no se comprenden con el sentido que les daban los clásicos.

    Hernán, muchas gracias por el texto de Tolkien. Lo he leído y creo que arroja luz sobre este asunto. No deja de asombrarme la sabiduría del profesor. Me parece que en este texto se ve bien lo que yo entendía por compromiso (como actitud) al final de mi post, aunque no lo nombra. Él habla de la "coherencia interna de la realidad", y hace grandes conexiones que iluminan el entendimiento de su obra. Creo que conocía la cita. Entendida la evasión de esta forma, es un gran símbolo.

    Toni, estamos de acuerdo. Creo que las etiquetas pueden ser útiles como herramienta de clasificación, pero con frecuencia acaban encapsulando el arte, privando de libertad y de presencia a la obra, al autor y al lector que se acerca a ella influido por la etiqueta equis. También yo creo que las mejores obras trascienden géneros.

    Abrazos a todos.

    Fecha: 19/02/2007 23:06.

    ResponderEliminar